La jornada inició con el relato de la historia de Florence Nightingale y, en un gesto que refleja el espíritu del programa, fueron los propios chicos quienes explicaron las normas de convivencia y cuidado a quienes se sumaban por primera vez. Compartir el aprendizaje también es una forma de fortalecer los vínculos.
Luego, el grupo se preparó para disfrutar de la pileta, con actividades recreativas, juegos y propuestas que fomentaron el trabajo en equipo. Al regresar, se realizó un recorrido por todo el complejo: la laguna, el camping y el entorno natural. Algunos grupos observaron y recolectaron elementos, explorando el lugar con curiosidad y atención.

La jornada cerró con una merienda compartida y un espacio de charla sobre las actividades previstas para los próximos días.



