La experiencia se llevó adelante en el barrio Villa Falk, donde se procesaron 7 de las 14 cargas de ramas y restos vegetales generadas durante la jornada, equivalentes a aproximadamente el 50 % del material resultante de las tareas de poda. Gracias a esta metodología, se obtuvo un volumen final cercano a los 3 m³ de material chipeado.
Este recurso será destinado a la elaboración de sustratos para la producción de plantas en el vivero municipal, promoviendo el aprovechamiento de los residuos generados y fortaleciendo las prácticas de economía circular dentro de la gestión del arbolado urbano.
De esta manera, no solo continuamos trabajando en el cuidado y mantenimiento del arbolado público, sino que también avanzamos hacia una gestión más eficiente y responsable de los residuos vegetales, transformándolos en un recurso útil para la producción de nuevos ejemplares.


